Nos despertamos sobre las camas del colegio que nos prestaron para pasar la noche en la isla de Goreé, y recorrimos el enigmático logar acompañados de los guías que nos iban explicando la historia visitamos el museo y la casa de los esclavos, punto clave del lugar puesto que desgraciadamente, Goreé fue “almacén” de esclavos africanos con destino a América, durante tres siglos. Algunos también tuvimos la oportunidad de visitar el museo de la mujer senegalesa en la que había una exposición sobre las mujeres de las diferentes etnias, el papel de la mujer en la cultura, en la vida política, religiosa, familiar… En conclusión, la mujer senegalesa y mas en general la mujer africana lo mueve todo y es la que genera el desarrollo. También en goreé 5tuvimos oportunidad de ver baobabs mas de cerca, estos árboles gigantescos y milenarios son el símbolo del país y tienen muchas curiosidades como por ejemplo nos conto el guía, que un vaso del fruto del baobab te permite pasar una noche con tu mujer y también curar el mal de estomago. Al terminar el recorrido por la mágicas callejuelas de la isla cogimos el ferry rumbo a Dakar donde nos recogieron los autobuses y los guías nos contaron mas cosas del país y de la ciudad, hasta que llegamos a un colegio religioso donde nos recibieron los padres salesianos y un grupo de jóvenes cristianos llamados “sal et lemier” cantando acto seguido comimos con ellos la típica comida de arroz con carne y entablamos conversación entre ingles francés y español. Nos hicieron saber que en Dakar hay muy buena relación entre musulmanes y cristianos, un gran ejemplo de convivencia. Después comenzaron los talleres con niños y niñas de la ONG Red Deporte y Cooperación (fútbol femenino y masculino, baloncesto y collares), todo esto acompañado de la música del grupo de jóvenes, también tuvimos una corta conferencia con los cooperantes que nos hicieron saber la base de su proyecto que esta en la integración y en la unión por medio del deporte. Después tuvimos el gesto simbólico de plantar unos árboles en el patio entre chicos y chicas senegaleses y españoles, también estuvimos bailando hablando y jugando. Antes de cenar nos reunimos todo el grupo de organizadores monitores y expedicionarios para poner en común todo lo que nos había parecido el viaje y exponer nuestras sugerencias acerca de las cosas que podrían cambiarse para mejorar las futuras expediciones y tras aplausos agradecimientos y alguna que otra lagrima cenamos y continuamos la fiesta con la música con la fiesta, los bailes y las actuaciones de diferentes representantes de las etnias de Senegal, kost5rando las danzas, la vestimenta y las comidas típicas. Lo cierto es que todos disfrutamos muchísimo con una despedida tan animada, bailando Shakira con los jóvenes senegaleses, que se mueven con toda la gracia del mundo, llevan el ritmo en la sangre, riéndonos abrazándonos… en fin, la culminación de una experiencia inolvidable para todos.
Gracias Dakar, Gracias Senegal.