Llegamos con noche cerrada a Sidi Ifni, al camping de Fabian donde ya estaban puestas las brasas para un sardinada a la luz de las estrellas. Tardan un poco pero finalmente estamos todos degustandola y a fe mía que estabas riquísimas. Es tarde y una ligera niebla, característica de estas latitudes en esta estación, nos va invitando a dormir. ¡Cielos! Esta noche algunos vamos a dormir bajo techado y muchos en una azotea resguardada del relente.No tarda el silencio en apoderarse del campamento.Ya es de día. He dormido como un lirón y estoy descansado. Ducha estupenda y decepción por la niebla que no deja ver la estupenda playa de Sidi Ifni. La gente va apareciendo y empieza a localizar las duchas y los baños. Finalmente desayuno, te moruno, cafe o cola cao y comienza la jornada formalmente. Vamos a visitar Sidi Ifni, pero antes, como continuación de la historia que comenzó en Alhucemas, vamos a explicar qué es esto, cómo se produjola presencia de España en Ifni, mientras desde el mirador se contempla la barra de siete olas que son el sello de este mar aquí. Todos quietos, atentos e interesados mientras Sancho nos sobrevuela con su parapente a motor y tiene la delicadeza de pararlo para que se me oiga. Voy señalandoles los edificios principales constatando la huella española, sobretodo en el único edificio español que queda casi en pie, con el escudo de España: la Oficina de Pagaduría. Me sorprendo despues de casi cincuenta años de ausencia y treinta y cinco de presencia española, que sigue siendo la misma ciudad de nuestras nostalgias, pero pintada de azul y blanco. La gente pregunta a los chicos qué pasa, quienes somos y adonde vamos. De pronto, una señora me interpela: "Tú has vivido aquí. Yo te conozco" Es Loli Barroso una antigua compañera de instituto con la que comparto unos momentos de nostalgia. Vamos aseguir, que no tenemos mucho tiempo.El día ha abierto por fin y podemos verlo todo con luz de verano. Les sorprende el zoco. Aunque ya hemos visto algunos, todos son distintos. Por la calle Seis de Abril bajamos de nuevo a la playa, al camping, para seguir juntos mientrtas la estatua del General Capaz, suprimida de su pedestal, busca en vano la cruz de la puerta de la iglesia de Santa Cruz de Mar Pequeña que, junto con sus campanas fueron relegadas al cajón de los recuerdos. Bueno, vamos a trabajar. Tres grupos de actividades innauguran los talleres de la expedición: Uno de pesca con caña, otro de escalada en los restos de antiguo puerto, y otro de arqueología aplicada: fascinante: Han conseguido encender fuego frotando dos palos. Es real, lo juro.Comemos mientras Sancho sigue volando ante la admiración de los ifneños que disfrutan de la playa. Comida. Un magnifico Cuscus de pollo que es celebrado por todos y a recoger, que hay un largo camino hasta la desembocadura del rio Chibeky. La policía nos escolta y es noche cerrada cuando acabamos de llegar. Nos han distribuido las raciones alimenticias para ahora y mañana. Se ha encendido un fuego alrededor del cual acabamos de cenar y Javier ha comenzado su concierto de percusión Pedro ha montado el telescopio para mirar una luna que crece y está casi llena.. Esto es el desierto, lo dice el tantán, y la rasca que nos invade. Vamos dormir, que mañana será un dia muy viajero.
Joaquin Maria Asenjo.
Historiador de Madrid Rumbo al Sur.