Nuestra segunda mañana en el colegio Mª Auxiliadora comenzó cuando Pablo, monitor de la expedición, nos desperezó con una sesión de deporte. Después del desayuno nos esperaba un intenso día de actividades con los jóvenes del colegio.
Mezclados en pequeños grupos, los jóvenes y los expedicionarios fueron rotando por los distintos talleres que la Asociación Madreselva nos había preparado.
En el taller de lengua aprendieron a decir algunas palabras en lengua Changana, una de las lenguas de la zona de Namaacha, mientras otros disfrutaron con la música y bailes locales en el taller de danza. Como el colegio cuenta con una gran extensión de terreno dedicada al cultivo de frutas y hortalizas, un tercer grupo se dedicó a la recogida y limpieza de ajos y mandiocas del cual se autoabastecen, aportando así su granito de arena a la labor. Nuestros agricultores vieron recompensado su trabajo al degustar en la cena, unas exquisitas mandiocas fritas.
En otro punto del colegio, los chicos aprendieron, que no se necesita mucho para pasarlo bien jugando. Sencillamente con alambre y latas de refresco vacías, los niños de Namaacha enseñaron a nuestros jóvenes a fabricar elaboradísimos y originales coches de juguete.
El anfiteatro del Colegio, usado durante la guerra como refugio, presentaba nuestra llegada un aspecto muy deteriorado. Por ello, y como proyecto con posibilidad de continuidad, MRS quiso participar en el saneamiento del mismo. Una treintena de nuestros chicos, se dedicó a la pintura de las paredes. Las paredes quedaron limpias y relucientes en claro contraste con el aspecto de sus camisetas. Mientras tanto, el grupo de bomberos de la Comunidad de Madrid que nos acompaña, subidos al tejado, repararon alguno de sus agujeros, testigos de las brutales guerras que durante 30 años asolaron Mozambique.
A media tarde recibimos la visita de representantes de la Administración de Educación de Namaacha, que quedaron entusiasmados con el proyecto de MRS, y con nuestros jóvenes. También llegó Laura Ruiz de Galagueta, Directora General de Voluntariado de la Consejería de Asuntos Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid, que nos acompañará durante unos días.
Para finalizar la jornada, hicimos un recorrido por el centro de Namaacha, destino de descanso veraniego preferido por los portugueses en la época colonial. Las maravillosas villas coloniales quedan como reminiscencia de este pasado periodo. En nuestro paseo, visitamos la iglesia de la Virgen de Fátima, único santuario en todo el Indico de la patrona de Portugal y lugar de peregrinación anual de muchos católicos mozambicanos todos los 13 de Mayo.
Olga Escalona, Teresa Eizaguirre y Catalina Terreros.