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 2ºEDICION 2007
  Diario de Viaje
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Aunque en España estén en pleno verano, nuestro verano austral lo sentimos muy diferente.  Estamos inmersos en las cambiantes estaciones del hemisferio sur.  La primera noche durmiendo al raso ha sido fría y húmeda.  Toda la expedición nos dirigimos hacia la frontera de Komatioort, atravesamos el río cocodrilo que separa Sudáfrica  de Mozambique donde hemos tenido la suerte de ver unos cocodrilos.

La villa de Ressano Garcia  recibe el nombre del promotor de la línea férrea creada a finales del S.XIX para comunicar la ciudad de Maputo con Johannesburgo.  Hoy vemos su antiguo esplendor en sus desvencijadas calles con un aire de decadencia que nos traslada al tiempo en que Mozambique era una provincia Portuguesa.

El historiador de MRS, el padre Juan Sánchez Arenas nos habla de lo que hemos visto y sentido al cruzar de Sudáfrica a Mozambique.  Nos dice, y lo comprobamos, que en MZ, la gente ríe, sonríe; la tierra huele diferente y el sonido es diferente.  Nos presenta a un amigo suyo misionero, el Padre Pepe, que lleva más de  treinta años dedicado a la ayuda en Mozambique.

La distancia que separa Ressano Garcia de Maputo es de 120 Kilómetros.   Por carretera hubiéramos tardado aproximadamente una hora, pero no hubiéramos descubierto como medir el tiempo en África.  El tren ha tardado en llegar a la capital de Mozambique, Maputo, seis horas. 15 paradas.  Un ir y venir de personas subiendo y bajando del tren, comprando y vendiendo coloristas mercancías por los andenes, y sobre todo sonriendo y saludando.  Las conversaciones entre los jóvenes de MRS y los mozambicanos no han cesado durante todo el viaje, haciendo muy amenas las largas horas.  El idioma oficial del viaje es el “Portuñol”.

Finalmente hemos llegado a Maputo, ciudad de tamaño considerable con su millón de habitantes.  La llegada a la estación central ha sido como viajar en el tiempo y trasladarnos a finales del siglo XIX, época de su arquitecto A.G.Eiffel. 

El campamento se ha montado hoy en un sitio privilegiado.  La antigua fortaleza de Nuestra Señora de la Concepción, ciudadela militar construida por los portugueses en el s. XVII.  Rodeada de inmensos edificios, esta pequeña joya resiste al paso del tiempo, en un Maputo que transforma en un ciudad “moderna “. 

Cenamos en uno de los restaurantes más antiguos de Maputo,  1908, nombre y  año de su construcción.

Agotados, llegamos a nuestra peculiar casa de esta noche, y rodeados de cañones y colocamos nuestros sacos al lado de unas sepulturas de piedra de la época colonial.

 

Catalina Terreros y Mar Aldaz

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