Cinco de la mañana, todavía no ha amanecido, pero como todos los días, una voz ha gritado: ¡Buenos días por la mañana, quedan cuatro días! Al contrario que otros días, la mañana se ha levantado húmeda y nublada, pero esto no ha impedido que hagamos gimnasia. Antes de desayunar, la hermana Lucila nos ha hablado sobre el proyecto de apadrinamiento de los niños del horfanato de Inharrime.
Una vez en el autobús, tras largas y calurosas horas de viaje, hemos llegado a Okwe, donde el jefe del distrito nos ha dado la bienvenida, nos ha presentado a otros miembros de su gobierno y nos ha hablado sobre el proyecto CEAR, en el que intervienen la Comunidad de Madrid y el ayuntamiento de Bilbao.
Hemos cogido nuestras mochilas y hemos hecho una pequeña marcha bajo el ardiente sol, atravesando un camino de arena de playa que dificultaba cada paso hacia el colegio construido por esta organización, donde nos esperaban los profesores y los alumnos con sus danzas y canciones típicas. Pero como estábamos muy cansados y fatigados, no hemos podido disfrutar plenamente de ellos.
Al poco hemos comido raciones del ejército: fabada y sardinas. Más tarde, paseando nos han ido explicando cómo se organiza esta comunidad: ayudan en la construcción de un colegio y viviendas, cultivan limones, naranjas, arroz, tomates. En todos los proyectos trabajan las mujeres y hombres de la comunidad y los beneficios los dividen entre todos para su autoabastecimiento y venta.
A la vuelta, rodeados de niños de la zona, hemos podido descansar tomándonos un refresco y disfrutando del anochecer africado. Por la noche nos sentamos alrededor del caliente fuego de la hoguera y cenamos todos juntos unos ricos espaguetis. Y antes de acostarnos, Alberto Medina nos dio una charla sobre cooperación, donde el tema central fue la solidaridad.
Elena Guitierrez y Carmen Gómez-Ullate